Mujeres lectoras, entrevista a Roser Amills

La Bachillera, el último libro publicado de la escritora mallorquina Roser Amills, nos habla de mujeres, mujeres lectoras. Una novela que Roser tuvo el impulso de escribir porque según ella misma nos comenta:”la mujer, la lectura y lo que ha pasado en la historia es un tema que realmente me importa”.

La Bachillera nos cuenta una historia real que llegó hasta Roser Amills mientras investigaba por qué la Santa Inquisición, con respecto a otros sitios de España, duró tanto en Mallorca. La historia está protagonizada por Leonor, una inteligente, vivaz y ambiciosa niña mallorquina que se rebela ante el orden establecido.

Roser da voz a un personaje hasta ahora desconocido, siguiendo así con ese discurso que encontramos en todos sus libros, el de dar voz a quien no la ha tenido, ya sea porque no se le hizo caso o porque se le silenció en su momento.

“Yo tengo la visión de que una escribe para contarle algo al mundo, algo que sólo tú puedes contar o que ha llegado a tí y estás obligado a contarlo. Dar voz a un personaje como Leonor, la protagonista de La Bachillera, una chica que enfoca su vida en la importancia de la lectura, la importancia de formarse en una época en la que las mujeres aprendían a coser y ya está, me motivó muchísimo.

Pensé que a veces, cuando hablamos de feminismo, nos centramos en las desigualdades de ahora y olvidamos de dónde viene todo y lo súper mega valientes que fueron las mujeres de hace muchísimos años, aquellas a las que no es que las miraran mal por defender sus derechos, es que directamente no existían. Tuvieron que luchar por esos derechos y a mí, esto me parece que es algo importante que debemos recordar.”

“… las damas con exceso de lecturas asustan a los buenos maridos…” – La bachillera.

Mujeres lectoras, entrevista a Roser AmillsMujeres lectoras. El acceso de la mujer a la lectura

Para Roser Amills, mujer y lectora van juntas, “ya desde tiempos pasados para realizar actividades como recolectar frutas, cuidar a los niños… La mujer ha tenido que leer el mundo: las señales del clima, las estaciones, si una planta era venenosa o no… Mientras que el hombre, en cambio, era la acción. Ninguna actitud es mejor que la otra, son complementarias, pero esa introspección de la mujer, ver lo pequeño, entretenerse en interpretar… eso… eso es la literatura.”

Acceder a la lectura y con ello al mundo de la cultura estuvo vetado a la mujer durante mucho, demasiado tiempo… Madre, esposa… estos eran los roles establecidos para los que la mujer estaba socialmente predeterminada y que hicieron que el acceso a la formación y a los hábitos de aprendizaje como la lectura les llegara mucho después que al hombre. Es algo difícil de entender ahora y de lo que nos hablas en tu libro La Bachillera.

“La mujer no tenía acceso a absolutamente ningún conocimiento avanzado, cuando digo absolutamente quiero decir que la mujer no entraba ni en las matemáticas, ni en la historia, ni en aprender a leer ni escribir.

La Bachillera - Roser AmillsPara que nos hagamos una idea, estamos hablando de una época coetánea a la Revolución Francesa. En La Bachillera hablo además de una sociedad muy concreta, la sociedad mallorquina, una isla que es como más cerrada todavía y en la que había un nivel alto de analfabetismo, no sólo entre las mujeres sino también entre los hombres.

Entonces ahí – continúa Roser – en ese momento y en esa época, tenían acceso a la cultura, no en plan intelectual sino en plan básico, únicamente quienes tenían dinero y algunas almas inquietas que tuvieron la suerte de poder acceder a los libros; unos libros que en aquel momento eran todavía muy caros y de los que se hacían muy pocas copias que poseían los cuatro nobles, la iglesia, las autoridades y ya está.

Fue justo después de la Revolución Francesa cuando se populariza la lectura, se empiezan a ver los primeros folletines, y se ponen de moda los libritos que se dan por entregas, haciéndolos más accesibles que adquirir los libros enteros. Una incorporación a la lectura a la que se apuntaron las mujeres de una manera natural; la mujer siempre ha tenido curiosidad, imaginación, le ha gustado escuchar historias… y ya desde el principio, cuando la lectura deja de ser algo sólo de las élites, es algo muy, muy femenino.”

¿En su momento, el hecho de empezar a leer fue un paso más en el camino hacia la consecución de los derechos de la mujer?

Cuando la mujer accede a la lectura -algo que estaba prohibidísimo, siendo la iglesia quien seleccionaba lo que se podía leer y lo que no- lee las novelas a escondidas. Al ser algo prohibido ¿qué ocurrió? ¡Qué apetecía más! dando pie a que surgiera una especie de mercado negro de novelas románticas y terminase habiendo en todas las casas algún librito. 

Sin embargo, en un principio ésto solo ocurría con las niñas nobles y de buena familia que heredaban una biblioteca -siempre había habido una ‘oveja negra de la familia’- de alguna tía, alguien que había leído y se había espabilado.

Eran bibliotecas formadas por libros románticos muy ingenuos pero que en aquella época eran toda una revolución porque explicaban que era posible el amor sin casarse, besarse antes del matrimonio o incluso el adulterio (Madame Bovary).

Cuando se populariza la lectura muchas mujeres empiezan a ver que todo esto es posible pero que a ellas les es negado, pero no sólo la parte romántica de poder decidir por ellas mismas con quien casarse. Pensemos que en esta época, en 1.700, todavía era el padre quien decía con quién se casaba la hija y si no, monjas y punto.

Las mujeres se dan cuenta de que más allá del placer que les produce el leer, al ser más leídas son más dueñas de sí mismas, porque en una novela romántica no sólo se habla de besitos. Si es de calidad, una novela también habla de historia, geografía, de otras formas de pensar, de convivencia… siempre hay una reflexión moral, un aprendizaje.

Cuando las mujeres empiezan a leer primero por placer, terminan aprendiendo y cuando son más sabias empiezan a darse cuenta de que merecen más respeto y los mismos derechos que los hombres, porque de repente, esas mujeres que leen quizás son más inteligentes que los hombres con las que están casadas y las maltratan.

Lo bonito de todo ésto es contar que hay muchas mujeres en ese tiempo, yo hablo de Leonor, pero hay muchísimas que tuvieron una visión del mundo mucho más amplia, no eran tan supersticiosas y dijeron: vale la religión está bien pero hay otras cosas en la vida, otros países en los que se hacen otras cosas… y empezaron a circular muchas novelas y libros que se traducían o se leían en el idioma original.

En esa época en España era habitual hablar francés como segunda lengua. Además no sólo circulaban estos libros sino los escritos por mujeres que han leído ya y empiezan a escribir sus propias novelas,  fueron las presufragistas inglesas y francesas.

Comenzaba así una revolución silenciosa, una revolución de salones, de mujeres que leían esos libros y decían: Pues es verdad, ¿por qué voy a sacrificar mi vida teniendo quince hijos si yo realmente lo que quiero es ser feliz, pasármelo bien, ver mundo, viajar? Tomaba forma así toda una generación de mujeres más empoderadas.

La mujer entraba en el fascinante mundo de la lectura a través de la poesía, la novela, y de diferentes géneros como el histórico o romántico, aunque en un principio, parecían dominar las obras sentimentales. ¿Crees que las lecturas eran “dirigidas”? ¿Que las obras más sensibles eran una muestra, un resquicio del deseo de control, incluso opresión masculina?

En un primer momento no, pues las novelas románticas, que también son cultura, venían de una sociedad francesa que ya había madurado más y entonces fue un shock. Luego sí, empezaron a escribirse libros expresamente para esas lectoras que demandaban lecturas, libros ‘adecuados para ellas’ en los que se escribían mensajes como ‘amarás a tu marido, le respetarás y harás lo que te diga, serás buenas y obediente…’

¿Pero qué pasa? Pues que las mujeres no somos tontas y sabíamos distinguir. El símil que viene perfecto en este caso es que nos tenemos que imaginar que los libros que llegaron con los refugiados franceses, eran como los libros de Corín Tellado en pleno franquismo, una mujer que escribía para mujeres y lo hacía con unas novelas aparentemente insustanciales y romanticonas pero en las que ella iba metiendo ideas de su propia maduración como mujer.

Compartía su punto de vista y así en sus novelas habían divorcios, escarceos con el jardinero que estaba ‘muy bueno’, mujeres que decidían no decir la verdad a sus maridos porque era una injusticia lo que él les estaba haciendo y era una forma de rebelión… Digamos que había toda una pedagogía en las aparentemente vanales novelas rosas y justamente así, con un recurso atractivo y lúdico se puede transmitir conocimiento.”

La alfabetización tardía de la mujer supuso poner la directa hasta llegar a nuestros días en los que, las cifras así lo demuestran, el número de mujeres lectoras supera al de los hombres. ¿Piensas que nos estamos poniendo al día? ¿A qué crees que es debido?

La alfabetización fue tardía porque primero se trataba a las mujeres como niñas, algo que ya venía desde Grecia en donde entre una mujer, una mascota y un niño no había diferencia, eran prescindibles, mientras a los hombres sí se les formaba… Y así hasta nuestros días. En la época en la que transcurre la novela -finales del siglo XVIII principios del XIX- la mujer únicamente aprendía a coser, a vestirse, a cuidar a los niños y poco más.

Es por esto que lo más importante que tenemos que valorar y recordar es que con el esfuerzo tan grande que supuso que la mujer tuviera acceso al conocimiento, a la lectura, a las universidades… no nos podemos permitir que nuestras niñas, las generaciones que vienen, no sean conscientes de ello. La mujer que hoy en día diga abiertamente, como si de un valor positivo se tratara, que pasa de leer está perjudicando a todas esas mujeres que todavía hoy, en el mundo, están siendo maltratadas.

El que el número de mujeres lectoras supere a los hombres nos tiene que enorgullecer. Las mujeres tenemos la suerte de contar con una amplitud muy grande de inquietudes y de la capacidad de entender el mundo y ésto hace que leamos más.

Sin entrar en si se es hombre o mujer, la lectura es muy importante en la vida de las personas, no sólo leer sino el conocimiento en general. Hay quien es más visual y prefiere las imágenes, incluso hoy en día las redes sociales como Facebook o Twitter se basan en la lectura, una lectura que va más allá del libro y que ha permitido que mucha gente, gracias a los artículos y a los post de las redes, blogs, etc… lean incluso más que antes. Yo en este aspecto ¡soy muy optimista!

Mujeres pioneras. La Bachillera

Como en todo, el acceso a la lectura y al hecho de que para la mujer, pisar una biblioteca fuese más allá de ser sólo una visita meramente visual, se lo debemos como siempre a las valientes, a quienes deciden romper con lo establecido para enfrentarse a las normas, logrando así cambiar la realidad. Son mujeres valientes, visionarias, adelantadas a su tiempo como Leonor, la protagonista de La Bachillera.

¿Cómo vive Leonor, la protagonista de La Bachillera, ese acceso a la lectura?

Lo importante en el caso de Leonor, la protagonista de La Bachillera, es que vive el acceso a la lectura como algo primero que le gusta, que no se puede imponer. Luego lo ve como una forma de aprender del mundo y de las cosas que le interesan, y finalmente cuando le proponen poner en marcha la escuela y empieza a trabajar en ella, se da cuenta de que también es una vía para cambiar el mundo.

Cambiando a esas niñas y haciendo que sean madres con unas mentes más abiertas -algo que también transmitirán a sus hijos- las convertía en pequeñas militantes del cambio, de esa nueva manera de entender la sociedad.

Como podemos leer en tu web roseramills.com, La Bachillera gira en torno a Leonor, una joven mallorquina llena de pasión y entusiasmo que aunque no aparezca en los libros de historia, existió en realidad. La historia transcurre entre los años 1790 y 1840, durante la Revolución Francesa y los años siguientes. ¿Cómo revoluciona Leonor el mundo que le ha tocado vivir?

Leonor es una niña pobre por lo que no debería haber tenido nunca acceso a la lectura. La pobreza y su origen judío la perjudicaban doblemente hasta que ‘la suerte’ (entre comillas ) -yo siempre soy muy optimista y a veces te pasan cosas en la vida que no sabes si son para bien o para mal hasta que te das cuenta, en la distancia, de que todo es para bien porque todo te ha llevado hasta aquí- decía, que tuvo ‘la suerte’ de que su padre, una persona inculta, muy violento, complicada de carácter y que las maltrataba a ella y a su madre, muere.

Este hecho, lejos de ser una desgracia, se convierte en todo lo contrario cuando el párroco les ayuda y pronto se percata de la facilidad que tiene la niña para leer y lo espabilada que es.

Leonor se hace amiga entonces de la hija de la familia noble para la que su madre, tras la muerte del padre, comienza a trabajar. Esta circunstancia supone un ascenso social para nuestra protagonista y el poder acceder a más libros.

En ese momento estalla la Revolución Francesa y llegaron a la isla numerosos refugiados franceses que huían de su país. La mayoría eran nobles y militares con un nivel cultural más alto, llegaban con libros, novelas, y con otra forma de ver la vida, de vestir… que encandilaron a Leonor y su amiguita.

Paralelamente el obispo de Mallorca, una persona muy inteligente y abierta que quería acabar con las desigualdades injustas, preguntó al párroco que ayudó a Leonor y su madre si conocía a alguna muchacha que pudiera ser profesora de escuela, a lo que el párroco pensando en Leonor contestó que sí. De esta forma Leonor se ve metida en el proyecto de montar una escuela junto a su madre primero, para niñas pobres y huérfanas por deseo del cura, y que pagaba la iglesia y los donativos de las familias ricas.

En ese tiempo Leonor tiene acceso a las novelas románticas que traen los refugiados franceses, algo que le abre muchísimo la mente, y aquí la importancia de la lectura que nos muestra a través de la joven protagonista, cómo el acceso a la misma puede cambiar una sociedad o al menos revolucionarla.”

La lectura y la literatura en sí es muy positiva. A través de ella y de una forma muy subliminal, se pueden transmitir mensajes muy buenos a la población. Una población que lee muchos libros entra en contacto con muchas formas diferentes de ver el mundo y eso es fundamental.

Mujeres lectoras, entrevistamos a Roser Amills¿Podemos considerar a Leonor una pionera? 

Sí, hay personas que como Leonor no pueden evitar ser pioneras, adelantarse a su época y revolucionarla un poco. Ella no pedía igualdad, ésto es lo que hicieron las sufragistas unos años después en Inglaterra, ella pedía simplemente no tener que hacer lo que le decían sino hacer lo que ella quería que era leer y compartirlo.

Leonor daba consejo a las otras niñas que tenía en la escuela, les decía ‘no os caséis pronto, no tengáis prisa’. No se atrevía a decir directamente ‘no os caséis’ sin más porque entonces, los padres sacaban a las alumnas de la escuela al ver que sus hijas estaban cambiando. De hecho se dan varios casos de padres que dijeron que Leonor estaba revolucionando a su hija y que no la iban a poder casar.”

¿Cómo describirías a Leonor? ¿Cómo la ve Roser Amills? 

Para mí Leonor es como tantas mujeres que siempre han existido y que se enfrentan a todo, mujeres que quieren ser libres. Lo más importante en ella es que tiene una madurez que no era propia de una mujer de la época, me refiero con la educación sentimental que tenían, de ver la pasión amorosa desmedida como un obstáculo para la mujer.

A veces te enamoras tanto que dejas todo, tu carrera, tus sueños… y años después te das cuenta de que tu pareja ha progresado un montón y tú te has quedado ahí. No es sólo el acceso a la cultura sino también permitirte tú como mujer, hacer tu camino y para ello a veces hay que sacrificar cosas. Leonor le da muchas vueltas a ésto y está evitando todo el tiempo enamorarse locamente, va teniendo diferentes parejas y aprendiendo, no es que sea súper lista de entrada, aprende de los errores.

Siempre, en todos mis libros, mi discurso es que las mujeres tenemos que aprender a tener la dosis justa de apasionamiento, de inspiración, de magia… que es maravilloso, y de egoísmo que bien entendido es algo muy bueno. Esto es lo que consigue este personaje, Leonor logra lo que ambiciona, montar la escuela y continuar con ella porque de vez en cuando para y es egoísta, algo que le supone mucho dolor pero es también un aprendizaje.”

En la sociedad en general, la gente que ha hecho cosas como Leonor, es gente que tenía una autoestima suficiente como para decir: “Me van a mirar mal pero me da igual, merece la pena.”

Roser, tú te trasladaste con 17 años, aproximadamente la misma edad que Leonor, a Barcelona. ¿Te identificas con ella? ¿Cómo revolucionas este mundo, el que te ha tocado vivir? ¿Cúal es tu pasión? Antes y ahora nos mueve lo mismo. La historia se repite…

Claro, yo me identifiqué con Leonor. Siempre te resuena un personaje que conoces, como cuando ves una película, porque todos buscamos los puntos de conexión. Yo vi que sí, que somos perfiles muy parecidos pues las dos tenemos una vocación muy fuerte. Yo también la tuve y de niña ya decía que quería ser escritora.

En mi familia no había ningún precedente ni nada, bueno estaba mi abuelo pero era algo que hacía en secreto. Él había montado un cine y escribía guiones para mantener a su familia, pues aunque venía de familia aristocrática, durante unos años su madre le mantuvo sin la herencia al haberse casado con una chica de familia pobre campesina.

Al aparecer la televisión la gente iba al bar y dejaron de ir al cine, por lo que se arruinó y tuvo que trabajar en otras cosas. Nunca habló de ello, supongo que apenado porque intentó cumplir un sueño y no pudo. Yo no supe esta historia hasta que murió y de algún modo, cuando la conocí, me identifiqué mucho – mi abuelo me había regalado una máquina de escribir – y al igual que Leonor, se produce un cambio muy radical en mi vida cuando yo decido ir a por todas sacrificando lo que sea.

Es entonces cuando me voy de Mallorca a estudiar a Barcelona. Mi madre, que era muy conservadora (éramos de misa diaria), me decía que las niñas no necesitaban estudiar. Era esa actitud de pueblo, de protección, de no te metas en líos. Para ella era como que me quería hacer actriz de teatro, era como una profesión loca.. ¡Cómo que te vas a hacer escritora, eso no es nada, eso no da dinero!… Me decía, evidentemente con los años todo ésto ha cambiado.

Mi primer libro de poesía lo publiqué con diecinueve años. Me fue tan bien y tuve tanta suerte que es como lo que le sucede a la protagonista de la novela. Leonor tuvo la suerte de que la pusieran a trabajar en una escuela; ya leía pero de repente, tenía todos los libros del mundo a su alcance y la posibilidad de compartirlo, era como un sueño. Para mí también fue mi sueño. Evidentemente he tenido que trabajar de otras cosas, no se vive de la literatura pero yo estoy cumpliendo mi sueño, yo me dedico cada día a escribir que es lo que me gusta.”

Leonor nos acerca a ese momento histórico de la Revolución Francesa a través de sus vivencias, deseos, esperanzas y desde su isla, tu isla – Roser nace en Algaida, 1974 –  ¿Tu novela da gran importancia a las emociones de sus personajes, de sus protagonistas? ¿Es ésta una forma de acercarse a hechos históricos más amena y cercana?

Cuando hemos sido niños y un profesor nos ha explicado con verdadera pasión los hechos históricos ¿verdad que no te olvidas nunca? Te acordarás siempre de cómo fue el descubrimiento de América, la Revolución Francesa… si te la han explicado contándote la vida, contándote de que no eran números, que no eran cifras sino que eran seres humanos. Eso lo necesitamos, para contar la historia hay que tener siempre en cuenta las emociones.

Ha pasado con hechos terribles como el Holocausto judío, que para intentar comprenderlo y digerirlo hemos necesitado comprender que ahí detrás, no habían buenos y malos y ya está, que habían muchas historias de miedos, de problemas sociales… de cosas que tenía que ver con las emociones de las personas. Para contarlo todo bien, lo que sea, hay que contar emociones, recordar que hay personas detrás de los hechos históricos, ya que ayuda a que los hechos no se repitan o que podamos empatizar.”

La lectura facilita la inteligencia emocional porque tú entras en un micromundo en el que están las emociones de personas muy diversas. Es como viajar, si viajas abres tu mente y si lees abres tus emociones porque aprendes de todas esas emociones desde distintos puntos de vista y eso ayuda mucho en la vida. Leer nos hace mejores, porque leamos lo que leamos aprendemos a ver el mundo desde otro punto de vista y no encerrados en nuestro propio monólogo.

Podría parecer una historia lejana, una historia difícil de ver repetida en la actualidad, pero las guerras, las desigualdades sociales y de género… Esto nos suena, ¿estamos condenados a repetir la historia? 

Es cíclico, se repiten los mismos errores cuando no hemos aprendido de ellos. Cuando aprendemos de ellos ya no se repiten más. En Japón los terremotos ya no acaban con tantas vidas porque han aprendido y los edificios, cuesten más o menos, los hacen de forma que resistan a los seismos, es un ejemplo palpable de que en la sociedad hay esperanza y aprende.

Todo lo que sigue yendo mal no es porque nos persiga la mala suerte sino porque todavía no nos lo hemos tomado en serio. Si siguen habiendo desigualdades en el mundo no es porque ‘en esos países son así’, es porque nosotros, todos, la sociedad en general, no ponemos de nuestra parte para cambiarlo. Todo lo malo que se repite es porque no lo hemos aprendido y cada día no da nuevas oportunidades.

Crees que la lectura, leer, ¿nos puede ayudar a salir de esta condena?

Leyendo asimilamos más, vemos con más atención, nos concentramos un ratito – en la vida vamos pensando mil cosas – y a veces, tenemos en la cabeza diez temas a la vez. En cambio cuando lees, te centras en eso y te sumerges. Si lo que lees es un aprendizaje sobre una época de la historia, de algo que pasó, seguramente lo incorporarás y cuando lo veas lo reconocerás.”

La mujer y la lectura en la actualidad

Leonor va cambiando a lo largo de la novela… ¿Cómo ha cambiado la relación entre la mujer y la lectura?

Ahora somos mujeres lectoras mucho más avanzadas de lo que lo fueron nuestras abuelas y bisabuelas, por supuesto, no tiene punto de comparación.

Leemos por placer pero también por inquietud, por curiosidad, de las aficiones que nos gustan. Está empezando a haber una actitud de la mujer que ya no se conforma con el libro de moda, el best-seller de Sant Jordi, sino que hay un porcentaje muy alto de mujeres que piden autores determinados como lo más normal del mundo. Y escritoras avanzadas, ya no hay esa reivindicación de ‘como soy mujer no me van a tomar en serio’, escribimos con nuestra experiencia del mundo.”

¿Existe una literatura para la mujer? ¿Qué tipo de lectura preferimos las mujeres?

Existe una literatura que nos gusta más a las mujeres, que como ya somos lectoras más avanzadas, es quizás un tipo de lectura que va variando: Hay épocas, es como las modas… dos o tres años de novela histórica, luego de biografía… Es algo que individualmente ya nos pasa, de repente te apetece leer más ensayos, luego tienes otra época que te da por leer novelas de países exóticos, y socialmente como un organismo, la masa mujer también tiene estas fluctuaciones. No es que las mujeres leamos biografías toda la vida, son modas. La literatura que leen las mujeres yo la relaciono mucho con la calidad.”

¿Escrita por hombres y por mujeres indistintamente? ¿O crees que preferimos mejor obras escritas en femenino, por y para la mujer?

Indistintamente. Ahí sí que creo que exigimos, queremos que no se hable de la mujer tontamente, y sí, puede que en algunos casos nos lleguen más las obras escritas por mujeres, pues son más sabias con respecto a la mujer al serlo ellas mismas también. Pero luego también han existido muchos hombres que dentro de su contexto han despuntado por ser especialmente lúcidos a la hora de interpretar a la mujer, como los escritores Marcel Proust, Gustave Flaubert o Giacomo Casanova, que tenía mucha habilidad para comprender la psicología femenina.

Luego han habido mujeres que han escrito ridiculeces sobre la mujer y que es una vergüenza, quiero decir, que hay de todo.

Libros: ¿Digital o Papel?

Eres una mujer inmersa y apasionada en el mundo digital, estás presente y de forma muy activa en las redes sociales, pero como mujer lectora, ¿qué prefieres? ¿El papel o el libro electrónico? Y como escritora, ¿tomas notas, ideas directamente en el móvil, en el ordenador, o por el contrario necesitas escribir a mano, tener contacto con el papel?

Ésto ya sería un mensaje para escritores: poneros todos a indagar, a habilitar la posibilidad de vender vosotros mismos vuestros libros online, sé que ésto a muchos editores no les gustará pero en la sociedad en la que vivimos si un autor quiere abrirse al mundo y hay una herramienta para abrirte al mundo hay que hacerlo.

El editor es muy importante, el papel es muy importante, en España Amazon todavía se utiliza poco. Yo vendo mucho más en otros países que aquí a través de ellos, pues están más acostumbrados. Hay costumbre de descargar algún libro cuando te bajas una aplicación pero aún se compra muy poquito, aunque como autor está muy bien empezar a pensar ya que eso va a ser una evolución y que se va a vender indistintamente.

El papel tiene su romanticismo y tiene todo un ritual, ir a una librería es una experiencia que todo el mundo debería permitirse de vez en cuando porque por un módico precio entras en el universo de personas afines a tí. Hay muchas librerías que tienen su cafetería como Laie que es un sitio ideal ¡para ligar! Lo recomiendo a esas mujeres cansadas de discotecas, las animo a que busquen alguien afín a ellas en los sitios donde estén sus pasiones como leer.”

Sant Jordi. El día del libro

El papel también permite que haya un contacto entre autor y lector como podemos ver cada año en Sant Jordi y la firma de ejemplares por parte de los autores. ¿Qué otros aspectos importantes crees que tiene la celebración de este día? ¿Qué le pedirías al Día del libro?

Sant Jordi es muy importante para el escritor y para el lector. Como escritora durante muchos años he considerado que es una ocasión maravillosa para poner cara a ese lector al que tú te diriges imaginariamente, es el momento para poder verle y charlar con él, es algo muy interesante.

Y para el lector también es una ocasión maravillosa para ver a ese autor que le ha hecho soñar, que está en su vida de algún modo, por pequeñito que sea. Es un poco como hacer realidad esa conversación que has tenido sólo leyendo, de manera indirecta, de cerebro a cerebro.

Sant Jordi es un día muy especial en el que se materializa el encuentro entre dos personas que han estado en absoluta distancia, no puede haber fiesta más bonita.

Leer es un acto de generosidad, entregamos nuestra confianza a ese escritor que nos está contando cosas que sabes que no son verdad o que las cuenta a su manera, y tú aceptas ese trato porque tú decides ¡Vale voy a aprender de tí, de lo que sea, aunque esté leyendo una noticia!

¿Dónde podremos verte este Sant Jordi firmando La Bachillera?

Estaré firmando en Llibreters de Grácia (Plaça de la Vila de Grácia) de 16 a 19 horas.

¿Tu Booklist?

Algunos libros que no pienso perderme este 2017 son:

  • La habitación de Nona, de Cristina Fernández Cubas.
  • Terroristas modernos, de Cristina Morales.
  • Clavícula, Marta Sanz.
  • Así eres, así amas, de Arantxa Coca.
  • El espectáculo del tiempo, Juan José Becerra.
  • Libro de los pasajes, Jorge Carrión.
  • El objetivo del crimen, Xulio Ricardo Trigo.
  • El bebedor (novela gráfica de Hans Fallada), Jakob Hinrichs

¿Y tu próximo libro, para cuándo?

Saldrá en octubre, es una historia que me hace ¡mucha, mucha ilusión!

Rebajas
La bachillera (ifeelbook)
1 Opiniones
La bachillera (ifeelbook)
  • Roser Amills Bibilloni
  • Ifeelbook
  • Edición no. 1 (03/05/2016)
  • Tapa blanda: 358 páginas

Última actualización el 2017-05-01

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