La actriz y modelo española posa por primera vez haciendo yoga con su cuerpo semicubierto por miles de cristales Swarovski, 10.000, en el ELLE de diciembre, un número especial que la revista dedica al lujo espiritual. Elsa pronto se entusiasmó con la idea de protagonizar la edición más “iluminada” de la revista que, además, se refuerza con unos mensajes grafiteados sobre su piel: Save The Planet, Earth y Peace.
“Quiero que mi cuerpo transmita varios mensajes: paz, espiritualidad y defensa del planeta”, comenta Elsa Pataky en este ejemplar joya de la revista convertido en auténtico objeto de deseo y del que, año tras año, se realiza una edición especial de 2.000 números con cristales Swarovski en el logo, sólo para vips.
Así se hizo la portada
Tras una minuciosa y agotadora sesión de maquillaje y fotografía con un equipo de 19 personas; Baltasar G. Pinel, de MAC, colocó uno a uno los cristales que Swarovski cedió para la producción. El método de trabajo fue totalmente artesanal y es que no hay otro sistema de pegar, uno a uno, los cristales Swarovski para conseguir este efecto de body painting que caracteriza las últimas portadas de la edición de diciembre de ELLE.
Se utilizaron siete tonos de azules en cuatro tamaños distintos sobre la piel de Elsa. Los violáceos formaron las sombras de un diseño que, en palabras de Baltasar “recuerda la visión del globo cuando te alejas de él: los mares, los océanos y la atmósfera lo tiñen todo de azul y no se aprecian los matices marrones de la tierra”. En una suite del Sha Wellness Clinic (Valencia) acondicionada con un futón para este minucioso trabajo, la actriz estuvo más de seis horas sin moverse. Largar lecturas y algo de paella macrobiótica hicieron menos tediosa esta larga sesión de preparación.
A diferencia de años anteriores –donde Paz Vega y Belén Rueda fueron “mujer de cristal”– esta producción se realizó con luz natural y al aire libre. La localización ha sido el secreto mejor guardado de la revista hasta hoy, se trata del acantilado de L´Alfás del Pi, uno de los escenarios naturales más imponentes de la geografía española, muy próximo a la clínica Sha de Alicante, un oasis de salud de lujo donde se realizó el resto del reportaje y en el que Elsa Pataky ha estado pasando una temporada poniéndose a punto para el rodaje de Di Di Hollywood del cineasta Bigas Luna.
Después de la intensa sesión de body painting cristalizado y de pasar por peluquería y maquillaje, y bajo la amenaza de una gran tormenta, Elsa se entregó de lleno a una intensa sesión de fotos realizado por el pretigioso fotógrafo Jaume de Laiguana. A pesar de la baja temperatura y de que Elsa es una mujer muy friolera, aguantó sin una queja sobre una roca en posición de flor de loto, tapándose tan sólo con una pequeña manta entre disparo y disparoa.
En la entrevista que podemos encontrar dentro del número de diciembre de ELLE, Elsa confiesa tener “un carácter rebelde y siempre he defendido mi independencia, pero ahora estoy en una época tranquila en la que me planteo tener un hijo”, aunque también asegura que “no necesito ningún gurú espiritual que me muestre el camino. Tengo una personalidad fuerte y nada adictiva”. A propósito de esta postura de flor de loto con la que aparece en la portada, Elsa comenta que practica “bikram yoga desde hace cinco años. Me aporta lo que mi cuerpo necesita. Ya no tengo que ir al gimnasio. El caos me aporta mucha libertad. Cuando voy en moto por la India y veo tantos coches pitando… Lo que a otros les agobia a mí me vuelve loca”.
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Elsa Pataky desnuda,
y sólo con unos cristales
azules ella se escuda
de las miradas confusas
por ver si alguno se cae.
“Qué bonitos los cristales,
cómpra algunos para mí
que mira que bien que salen
en esta foto de aquí”.
-Dice al señor su señora
tirándole de la mano
para que la lleve ahora
a comprárle uno a algún lado.
“Lo bonito de esta foto
-le añade serio el marido-
no es lo que vemos todos
sino lo que yo imagino,
que le echaba un poco de agua
en ese sitio concreto
para ver si el agua causa
que se le vea algo el checo”
No te cuento yo el bolsazo
que se ha llevado el marido
y eso que no se ha comprado
un ejemplar sueltecito
para en su casa ojearlo
en el sofá muy tranquilo.
“¿Pero a ti no te gustaba
esta revista, la ELLE?
La revista de mujeres
¿tú no la coleccionabas?”
“Anda y compra una de coches
o el ‘Marca’, el ‘As’ o el ‘Sport’
de esas que leéis los hombres
y que nunca leo yo”
Paradojas de la vida:
los hombres quieren revistas
por una vez femeninas
y son las mujeres mismas
las que entonces no se animan
y por una vez les brindan
comprar prensa deportiva.